Factores que afectan a la calidad del sonido en casa

Hoy en día la tecnología ha dado pasos agigantados en la calidad multimedia, sea de audio o vídeo, dando la posibilidad de simular en nuestra propia casa las salas de cine y de música, al menos hasta cierto punto.

Indudablemente, alcanzar dicho nivel de excelencia no es fácil, pero tampoco es necesario ser ingeniero en electrónica para poder configurar adecuadamente nuestro Home Cinema. Basta conocer las características y factores que influyen en la calidad del sonido de nuestra casa para poder alcanzar dicha meta.

Desde la composición de los transductores, hasta la disposición de los altavoces, pasando por los conectores del receptor A/V hasta el diseño de nuestra sala de estar. Todo ello afecta, en mayor o menor medida, al sonido que se puede reproducir en el salón de nuestro domicilio.

Los componentes del altavoz

Ningún altavoz es igual a otro altavoz. Cada amplificador reproduce el sonido con una fidelidad propia, deteriorados o no por el tamaño, la composición, los materiales y la forma del bafle. Hay que conocer cada uno de estos atributos para elegir los mejores altavoces del mercado.

Los altavoces están compuestos por transductores magnéticos, encargados de convertir la electricidad en ondas de sonido. Las membranas de los mismos están fabricadas de diversos materiales, desde el barato y frágil papel hasta el resistente y resonante kevlar. Materiales sintéticos como la fibra de carbono prometen una buena calidad de sonido, sin menoscabar la durabilidad del producto.

El tamaño es una característica trascendental en el valor de los traductores. Para la frecuencias graves se requiere una dimensión de membrana bastante elevada, a partir de los quince centímetros, mientras que los altavoces indicados para la reproducción de agudos no requieren tanta longitud.

Las cajas acústicas

La caja acústica del altavoz envuelve los transductores del mismo. Tanto la forma como la composición de la caja acústica es un factor determinante en la calidad del sonido final del altavoz.

Por un lado, las cajas acústicas más baratas están elaboradas en plástico, lo que no asegura un buen sonido final. La madera es el material más recomendado para la fabricación de las cajas acústicas.

El aglomerado se posiciona como la peor opción, debido a las muchas vibraciones que transmite, aunque es también la alternativa más económica. La madera de densidad media es más estable y ofrece un mejor sonido, aunque no al mismo nivel que la madera conglomerada utilizada en la gama alta. Finalmente, la madera maciza transporta un excelente sonido sin vibraciones y posee una estructura y resistente durable; desgraciadamente, es un material especialmente caro.

La forma de la caja acústica es muy importante para el resultado final del sonido. Vibraciones indeseadas y rebotes sonoros viajan a través de la estructura física, deteriorando la audición. Las gamas media y alta intentan minimizar este riesgo diseñando cajas acústicas sin lados paralelos, mientras que los altavoces más económicos no atienden a este efecto secundario.

En busca del mejor sonido para casa

Hoy en día, si bien los televisores del mercado prometen un visionado perfecto, no son los mejores productos para reproducir sonido. Por ello, para acercarse a una reproducción sonora de calidad dentro del propio domicilio es necesario recurrir a elementos secundarios, tan importantes como el televisor.

Las alternativas van desde los amplificadores unitarios hasta las barras de sonido o los procesadores de audio, pero indudablemente el Home Cinema ofrece la mejor calidad de sonido, en detrimento del desembolso económico que significa.

Un dispositivo Home Cinema está compuesto por varios aparatos: los altavoces y el receptor A/V. Este último es el cerebro y coordinador de los demás integrantes del circuito.

Los altavoces son la verdadera fuente sonora de un sistema Home Cinema. Dependiendo de la pista multicanal a reproducir, se clasifican en sistemas 5.1, 7,1, 9.1 o 11.1. La cifra entera numera la cantidad de altavoces principales del Home Cinema, mientras que el número decimal hace referencia al altavoz de graves. Cada altavoz tiene como función reproducir correctamente una pista de audio del formato multicanal. Los tipos de altavoces incluyen frontales, laterales, de efectos o subwoofers. De todo ello hablaremos seguidamente.

Los altavoces frontales

Un buen sistema Home Cinema dispone de un conjunto de tres altavoces frontales, dos de ellos situados a la derecha e izquierda de la pantalla y el tercero en el punto intermedio de la misma.

Los primeros dos tienen como función simular la tradicional función estéreo. Por sus bafles saldrá la mayor parte del audio de la película o archivo multimedia a tratar. Son los altavoces más importantes del circuito Home Cinema y no es descabellado invertir en ellos un dinero, siempre acercándose a las especificaciones más importantes.

Es recomendable que sus transductores superen las siete pulgadas y que puedan bajar a frecuencias graves cercanas a los 40 o 45 hercios, para evitar perder los sonidos más graves del audio. Cada uno de los bafles debería poder funcionar, como mínimo, a una potencia de entre 60 y 80 vatios.

En cuanto a la estructura de los altavoces de función estéreo, los de torre o columna suelen dar mejores resultados que los de estantería. Pero más trascendente es el número y el tamaño de los transductores o drivers incluidos en el altavoz; debiendo elegir los de mayor dimensión aunque la cantidad de transductores sea menor.

La misión del tercer altavoz frontal, ubicado siempre en la zona intermedia del televisor, es reproducir los diálogos de los largometrajes para que el oyente pueda recibirlos directamente sin perder la atención. Aunque este altavoz central pueda ser eliminado del sistema Home Cinema escuchándose las conversaciones desde los bafles estéreos, es muy recomendable utilizarlo cuando muchos espectadores se sienten en el sofá de casa para asegurar que el sonido principal de los diálogos llegue a todos por igual.

Los altavoces surround o de efectos

Hoy en día, las pistas de audio están repletas de diálogos secundarios, imperceptibles sonidos o tonos de bajo volumen utilizados para ambientar una película o lograr el efecto deseado en determinadas escenas. Los altavoces de efectos, también conocidos como surround o altavoces de sonido envolvente, son los encargados de reproducir estos sonidos creando una atmósfera muy realista. A tal efecto, se sitúan en la parte trasera del espectador, generalmente encima del sofá o detrás de éste, o en los laterales de la sala.

A la hora de seleccionar unos altavoces surround es vital que mantengan la misma calidad que los altavoces frontales, para mantener una unidad sonora en todo el complejo sistema Home Cinema. Si se intenta ahorrar en estos altavoces secundarios, el efecto final desajustará la percepción del audio completo.

El altavoz de bajos o el subwoofer

Se trata del aparato encargado de reproducir las frecuencias de sonido más graves, niveles a los que el resto de dispositivos no puede alcanzar. Este altavoz se encarga de suministrar las pistas de audio .1 del formato multicanal.

La característica clave de un subwoofer es poder alcanzar los registros más bajos posibles sin dañar los transductores que integran. Generalmente, con llegar a un nivel mínimo de 20 Hz es suficiente para asegurar una excepcional calidad de graves en nuestro Home Cinema.

Para lograrlo, será necesario que el altavoz de bajos contenga un transductor de al menos 8 pulgadas, aunque si es más elevado tanto mejor. Las formas cúbicas o cuadradas trabajan a la perfección con este tipo de frecuencias sonoras.

El receptor A/V

Los altavoces se dividen en dos tipos básicos: los pasivos y los activos. Los primeros incorporan una fuente de amplificación, mientras que los segundos necesitan obtener esta potencia de un aparato externo como un receptor A/V. Este dispositivo es, en definitiva, el corazón e hilo conductor dentro de un sistema Home Cinema, y su importancia clave para lograr una adecuada calidad de sonido.

El receptor A/V otorgará a los altavoces conectados la potencia necesaria para reproducir los sonidos que el propio receptor les enviará. Además, recibirá y procesará el audio decodificándolo y transformándolo en señales analógicas que serán reproducidas por los altavoces.

El receptor A/V es el centro neurálgico del Home Cinema y, consecuentemente, el aparato más importante del mismo. No hay que escatimar en detalles. Debe ser capaz de ofrecer una potencia cercana a los 120 o 150 vatios por cada uno de los canales de audio.

La conectividad del receptor A/V con diversos dispositivos como videoconsolas, DVD, ordenadores, Blu-Ray, etc, es otro aspecto importante del mismo. Igualmente, hay que conocer de primera mano la compatibilidad del aparato con, al menos, los formatos de vídeo y audio más típicos del mercado.

Por último, destacar que los receptores A/V sirven de correctores acústicos o ecualizadores de sonido, unos atributos en los que hay que poner cierto interés para que la reproducción del sonido final sea la más clara, nítida y envolvente posible.

El recinto acústico

Muchos usuarios desembolsan una ingente cantidad de dinero en un novedoso sistema Home Cinema, olvidando la influencia del entorno sobre el que se va a sustentar los muchos altavoces que lo componen. Por ello, es un requisito indispensable acondicionar acústicamente el salón, para que el sonido final sea el más perfecto posible.

Para lograrlo basta con seguir algunos pequeños pasos:

  • Utilizar una alfombra gruesa entre el sofá y la televisión para absorber parte del sonido que se desliza por la superficie.

  • Tapar los cristales de mesas y ventanas para evitar vibraciones, utilizando para ello cortinas u otras telas.

  • No colocar elementos de cerámica entre los altavoces y la dirección del sonido ya que pueden resonar y desvirtuar el sonido.

  • No dejar las estanterías vacías. Al contrario, llenarlas con libros que servirán de aislante exterior.

  • En caso necesario, utilizar panales acústicos decorativos que absorben las resonancias indeseadas y contribuyen a mejorar la experiencia del usuario

Una joya para oídos exquisitos

Tener en el propio domicilio un sonido de calidad es una tarea compleja, tanto por la configuración inicial como por el mantenimiento posterior. Muchos factores, como los materiales, el tamaño o la disposición de los elementos, influyen en la recepción final del sonido. Además, hay que conocer de primera mano características básicas de los altavoces como el rango de frecuencia que pueden reproducir o la potencia que pueden soportar.

Sin duda alguna, las variantes son muchas, pero lo más importante es mantener cierta compostura a la hora de instalar un sistema de audio Hi-Fi en el propio salón de casa, evitando desembolsar mucho dinero en un determinado aparato y muy poco en los demás.

Pero antes de nada, es necesario probar cada uno de los dispositivos multimedia y experimentar con cada opción, dejando que nuestro exigente y exquisito oído tenga la palabra final sobre la joya que supone disponer de una sala de cine en casa.

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